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Los 3 beneficios de danzar regularmente

1. Recuperación del contacto humano

Vivimos en una sociedad cada vez más inmersa en la tecnología, las redes sociales y los cambios constantes en las formas de relacionarnos con otros individuos.

Es como si la cultura occidental trabajara en contra del contacto físico.
Ahora más que nunca, las interacciones parecen ser mediadas por la tensión. Y poco a poco, se ha instalado entre nosotros, el miedo, la rigidez, e incluso la ansiedad del “yo”, el otro, y sobre todo, las percepciones que las personas tienen sobre nosotros: los prejuicios.

En algunas ocasiones, el miedo se mezcla con la rabia y esto se percibe en las grandes ciudades, así como en los pueblos pequeños. Lo mismo se observa en las redes sociales. El debate ya no se admite y se crean las polarizaciones: estás conmigo o contra mí.

2. Recuperación del concepto original de 'fiesta'.

En el pasado era normal hacer fiestas en casa, ahora esto es cada vez más raro. Hoy en día se encuentran lugares destinados al entretenimiento masivo, mercantilizado, y cada vez más “desconectado”. Reduciendo las posibilidades de reunirnos de manera tribal.

Cuando nos encontramos en una pista de baile pasa algo muy profundo y primitivo que la mayoría de la gente ni siquiera es consciente. Pero una vez terminan de moverse, pueden llegar a sentirse vinculados, fascinados por las conexiones con otros seres y la música como productora de la liberad y la catarsis. Todo esto, si nos sentimos incluidos en algún tipo de sociedad.

El ecstatic dance es una invitación a viajar, un medio para conectar contigo mismo bailando al aire libre, con seguridad y con un número muy limitado de participantes debido a la emergencia del Covid19… mejor que nada.

3. Remedio contra el aislamiento, el mal del nuevo milenio

Estamos en un momento coyuntural con altos grados de aislamiento y frustración en nuestra sociedad. Las múltiples pandemias o enfermedades más comunes como las cardíacas o el cáncer, no son las únicas que nos aquejan. La ansiedad social, la depresión e incluso la sociopatía cuentan historias acerca de una sociedad fragmentada.

Estas condiciones generan hambre de experiencias físicas reales. Incluso los nativos digitales o millenials, encuentran problemas a la hora de relacionarse pues saben que no pueden mantener un contacto meramente cibernético por medio de las supuestas ‘redes sociales’; otra hipnosis colectiva para este fenómeno del aislamiento social.

En lo más profundo de nosotros yace un anhelo de conectar, empatizar y encontrar, por medio del danzar, una naturaleza musical que permita abrir caminos hacia el bienestar personal, pero también grupal. Este es un antídoto frente a la soledad, hacia el descubrimiento personal de nuestro cuerpo llevado por un espacio pensado desde el cuidado, la escucha y el compartir.

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¡Únete a nosotros!

Asistir regularmente a nuestras sesiones de Ecstatic Dance permite a tu cuerpo y alma recuperar su propio equilibrio después de siete días. Entrar en esta unión contigo mism@, te ayuda a relajar todo el malestar acumulado durante una semana de estrés, ansiedades, miedos, nerviosismo y rabia.

Reunirnos para celebrar un momento de unión profunda en un mismo espacio, rebela un compartir espontáneo de una experiencia que trae consigo bienestar: es un viaje dedicado a ti. Es tu viaje.

La música es el transporte que facilita la conexión contigo mism@ y con otros seres, a la vez que percibes un momento único que recarga tu cuerpo. Acércate y regálate una ocasión única en la que recargues energía para avanzar en el día a día con la armonía que mueve tu vida.

Poder, fuerza y frecuencias

Según las teorías de la física cuántica, se ha demostrado que todo lo que nos rodea está en constante vibración. Los cuerpos, la música, las emociones también son vibraciones que cuentan con determinadas frecuencias. El Dr. David Hawkins, médico y psiquiatra, nos ha dejado un libro que profundiza en todo este estudio. “El Poder Contra La Fuerza”, publicado en 2012, muestra entre otras cosas, una llamada Escala de la Consciencia”.

De acuerdo con el gráfico observamos que la salud, la enfermedad e incluso las emociones se corresponden con una escala del 1 al 1000, en la cual cada vibración se relaciona con un estado emocional en el que nos encontramos. Si sentimos miedo, odio o culpa, vibramos bajo, mientras que nuestra vibración se eleva cuando sentimos confianza en nosotros mismos, estamos serenos, o bien, amamos.

El objetivo es facilitar, a través de la música y la danza, el re-equilibrio emocional por medio de un hábito que te permita soltar pensamientos repetitivos, ira y otras emociones para propiciar estados de salud.

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